Pasa más de lo que parece. Pagaste una web hace tres años, funciona, y un día quieres cambiar un teléfono. Escribes al que te la hizo y no contesta. O contesta que te cobra 80 € por entrar. O ha cerrado. Y entonces descubres que no tienes ni una sola clave de tu propia web.
Esto no lo escribe un abogado. Lo escribe alguien que hace webs y que ha recuperado unas cuantas en esta situación. Va por orden: primero qué comprobar, luego qué pedir, y al final qué hacer si al otro lado no hay nadie.
Una web no es una cosa: son cinco, y se pueden tener por separado. Ésta es la lista, de más a menos importante:
La mayoría de la gente que me escribe angustiada tiene un problema del punto 3, que se resuelve en diez minutos. El problema serio es el punto 1.
Antes de escribir a nadie, averigua qué terreno pisas. Los datos del titular de un dominio son públicos —con matices— y se consultan gratis en cualquier servicio WHOIS.
Si el titular eres tú o tu empresa, respira: aunque no tengas ninguna clave, mandas tú y todo lo demás es cuestión de tiempo. Si el titular es tu diseñador, su empresa o «datos protegidos», la conversación cambia. El paso a paso de esa comprobación, con qué mirar exactamente en el resultado, lo tienes en comprueba si el dominio está a tu nombre.
Guarda una captura de lo que te salga, con la fecha visible. Si esto acaba en una reclamación, ese pantallazo vale más de lo que crees.
Escribe un solo correo, educado y concreto, pidiendo las cosas en este orden. Pedir «los accesos» en general es lo que hace que la conversación se eternice.
Pon una fecha concreta en la petición («antes del viernes 12») y evita el tono de reproche. En la mayoría de casos que he visto no hay mala fe: hay un profesional desbordado que lo tiene todo en su cuenta de hosting porque nunca se planteó otra cosa.
Cuando el primer mensaje se queda sin respuesta, el segundo tiene que cambiar de registro sin volverse agresivo. Tres elementos:
Manda ese correo desde una dirección que puedas demostrar que es tuya y consérvalo. Si tienes conversaciones por WhatsApp, exporta el chat.
Hay más margen del que la gente cree.
Con el registrador del dominio. Identifica en qué empresa está registrado (el WHOIS te lo dice) y abre una incidencia como titular legítimo, aportando facturas y correos. Si el dominio está a tu nombre aunque lo gestione otro, en muchos casos recuperas el control directamente por ahí.
Con la empresa de alojamiento. Mismo camino: si las facturas del hosting están a tu nombre, tienes derecho a acceder a tu cuenta.
Con los .es, por su vía propia. Los dominios .es los gestiona Red.es y tienen su propio procedimiento de cambio de titularidad y de resolución de conflictos, distinto al de los .com.
Si hay marca registrada y alguien retiene un dominio idéntico a tu marca, existen procedimientos específicos de reclamación. Ahí sí conviene asesoramiento, pero es un escenario poco frecuente en negocios pequeños.
Voy a decir lo que no me conviene decir: a veces pelear no compensa.
Si el dominio está a tu nombre pero has perdido el acceso a WordPress, no rehagas nada: se recupera con el hosting y punto. Si lo que has perdido es solo el correo de recuperación, también hay salida sin tocar la web; lo cuento en cómo entrar en tu WordPress cuando no recuerdas nada.
Ahora bien: si el dominio no es tuyo, quien lo tiene no contesta y tu web son cinco páginas de hace cuatro años que ya no representan tu negocio, gastar tres meses y dinero en pelear por recuperar un WordPress viejo es mal negocio. En ese caso lo sensato es registrar el dominio que puedas a tu nombre, hacer una web nueva y llevarte los textos y las fotos, que son tuyos.
La excepción importante: si ese dominio antiguo tiene años de posicionamiento y aparece en Google cuando te buscan, ahí sí merece la pena pelear. Estás peleando por tus clientes, no por unos archivos.
El día que entregues o encargues la próxima web, tres reglas:
Así trabajo yo: el dominio y el alojamiento quedan a tu nombre desde el primer día, y si algún día decides irte, te vas con todo y sin pedirme permiso. Si además quieres que alguien se ocupe de que la web siga actualizada, eso es el mantenimiento — y también se cancela cuando quieras.
Casi siempre sí. La clave está en quién figura como titular del dominio: si eres tú, puedes reclamar el control directamente al registrador aportando facturas y correos. Si el titular es el diseñador, primero hay que pedir el código de autorización para transferirlo y, si no responde, abrir una reclamación ante el registrador.
Legalmente es de quien figura como titular en el registro, no de quien pagó la factura. Por eso el primer paso siempre es consultar el WHOIS: haber pagado te da argumentos para reclamar, pero no te convierte automáticamente en titular.
Es una contraseña que genera el registrador y que permite trasladar el dominio a otra empresa o a otra cuenta. También lo verás como authcode, código EPP o código de transferencia. Con él puedes mover tu dominio sin depender de que nadie más haga nada.
Si el otro colabora, entre dos y siete días: la transferencia de un dominio tarda unos cinco días en completarse. Si hay que reclamar al registrador, cuenta entre dos semanas y un mes.
No, si la migración se hace bien y el dominio sigue siendo el mismo. Google indexa el dominio, no el servidor. Lo que sí hace daño es tener la web caída varios días durante el traslado.
Es de los casos más fáciles, aunque no lo parezca. Si la empresa ya no existe, el registrador y el hosting atenderán tu reclamación como titular aportando las facturas. Lo urgente ahí es actuar antes de que caduque el dominio y quede libre.
Landing desde 299 €, web informativa desde 499 €. Precio cerrado antes de empezar y entrega en dos o tres semanas.
Estudio de diseño web, mantenimiento WordPress y hosting para emprendedores. Hecho en Madrid, con cariño, desde 2020.
© 2026 Kakao Pixel · Hecho con ❤ desde Madrid.