Tu diseñador te ha pedido los textos y te has quedado en blanco

Categoría: Antes de contratar

Nueve de cada diez proyectos web que se retrasan se retrasan aquí. No por el diseño, no por la programación: porque alguien lleva tres semanas mirando un documento vacío con el título «Textos web» sin saber por dónde empezar.

Si estás en ese punto, esto no es una lista de consejos de redacción. Es la plantilla que doy a mis clientes, sección por sección, con cuántas palabras necesita cada una y qué preguntas contestar en cada bloque.

Por qué te bloqueas (y no es falta de talento)

Te bloqueas por dos razones, y ninguna es que escribas mal.

La primera: estás demasiado cerca. Llevas años haciendo lo que haces y ya no distingues qué es evidente y qué no. Das por sabidas cosas que tu cliente no sabe, y explicas con detalle cosas que a tu cliente le dan igual.

La segunda: te han pedido «los textos», en bloque. Escribir «los textos de una web» es una tarea imposible de empezar. Escribir «tres frases que expliquen qué hago y para quién» se puede hacer en el metro.

La solución es la misma para las dos: trocear y contestar preguntas concretas en vez de redactar.

La regla de las tres preguntas

Antes de escribir una sola línea, contesta esto en un papel, con frases sueltas:

  1. ¿Qué haces exactamente? Sin adjetivos. «Diseño webs» es mejor que «ofrezco soluciones digitales integrales».
  2. ¿Para quién? Cuanto más concreto, mejor. «Para emprendedores que montan su primera web» dice más que «para empresas».
  3. ¿Por qué tú y no el de al lado? Aquí vale ser humilde: «porque te cojo el teléfono» es una respuesta excelente.

Esas tres respuestas son el 70 % de tu web. Todo lo demás son variaciones y ampliaciones.

Inicio: lo que hay que decir en cinco segundos

Extensión: 250-400 palabras en total.

La portada no es un escaparate bonito: es una respuesta rápida a «¿he llegado al sitio correcto?». Cinco bloques:

  • Titular (una frase). Qué haces y para quién. Nada de «Bienvenidos a nuestra web».
  • Subtítulo (una o dos frases). El detalle que aclara: precio, plazo, zona, o lo que te diferencia.
  • Qué ofreces (tres bloques de 30-50 palabras). Tus servicios principales, en el idioma de tu cliente.
  • Por qué fiarse (50-100 palabras). Años, número de clientes, una reseña real, un dato verificable.
  • Qué hacer ahora (una frase). Un solo botón, con un verbo: «Pide presupuesto», no «Más información».

Ejemplo real, de una web que entregué: titular «Reformas de baño en Vallecas, con presupuesto cerrado»; subtítulo «Te digo el precio final antes de empezar y la obra dura dos semanas. Sin sorpresas en la factura». Doce y veinte palabras. No hace falta más.

Servicios: precio, alcance y lo que no incluye

Extensión: 300-500 palabras por servicio, cada uno en su página si son distintos.

Estructura que funciona para cualquier oficio:

  1. Para quién es este servicio (2-3 frases). Que el lector se reconozca o se descarte rápido.
  2. Qué incluye, en lista. Concreto y contable.
  3. Qué no incluye, también en lista. Ésta es la sección que más confianza genera de toda la web, y casi nadie la pone.
  4. Cuánto cuesta. Un precio, un «desde» o una horquilla. «Consúltanos» hace que la mitad de la gente se vaya.
  5. Cómo funciona (3-4 pasos). Qué pasa desde que te escriben.

Un servicio por página, no todos apelotonados: así cada uno puede aparecer en Google por su cuenta. Cuántas páginas te hacen falta y por qué lo explico en landing, web informativa o tienda.

Sobre mí: la página que más se lee y peor se escribe

Extensión: 300-500 palabras.

Es la segunda página más visitada de casi cualquier web pequeña, y suele ser la peor: una biografía en tercera persona escrita como si la firmara un departamento que no existe.

Escríbela en primera persona y contesta esto:

  • Cómo llegaste aquí. Dos o tres frases de tu historia, las justas.
  • Por qué haces esto y no otra cosa. Aquí es donde la gente decide si le caes bien.
  • Cómo trabajas. Lo que te hace distinto en la práctica, no en adjetivos.
  • Algo humano. Dónde vives, qué te gusta, cualquier cosa que recuerde que hay una persona.

Y una foto tuya de verdad. Una foto real hecha con el móvil con buena luz vale más que la mejor imagen de banco.

Contacto: menos campos, más respuestas

Extensión: 80-150 palabras.

Tres cosas y ya: una frase que invite, el formulario y las alternativas (teléfono, correo, horario).

Sobre el formulario: cada campo que añades reduce las respuestas. Nombre, correo y «cuéntame tu proyecto» suele bastar. El teléfono, solo si lo vas a usar. Y di qué pasa después: «Te contesto en menos de 24 horas» convierte mucho mejor que un botón mudo.

Qué hacer si usas ChatGPT para escribirlos

Lo vas a usar, así que mejor hablarlo. Sirve, con dos condiciones.

Úsalo para arrancar, no para terminar. Dale tus tres respuestas de antes y pídele un borrador. Luego reescríbelo tú. Un texto generado y pegado tal cual se nota, y se nota justo en lo que te juegas: sonar como una persona real.

Quita todo lo que no sea verdad. Los modelos rellenan huecos con frases de relleno: «años de experiencia», «equipo de profesionales», «soluciones innovadoras». Si no tienes equipo, no digas equipo. La contradicción entre un texto en plural corporativo y unas reseñas que hablan de una persona con nombre es exactamente lo que hace que una web suene falsa.

Regla práctica: si no lo dirías en voz alta a un cliente sentado enfrente, bórralo.

Y si aun así no te sale

Mándame lo que tengas, aunque sean notas sueltas en el móvil. En la mayoría de proyectos, media hora de conversación produce mejores textos que tres semanas de folio en blanco: tú hablas de lo que haces —que sabes hacer— y yo lo ordeno.

Cuándo entran los textos dentro del proceso completo lo cuento en qué hago durante las tres semanas que dura tu web. Y si prefieres empezar contestando preguntas en vez de escribiendo, el briefing está pensado justo para eso.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas palabras debe tener cada página de una web?

Entre 250 y 400 palabras la portada, entre 300 y 500 cada página de servicio, entre 300 y 500 el «sobre mí» y entre 80 y 150 la de contacto. Más importante que la cifra es que cada bloque conteste una pregunta concreta.

¿Qué tengo que poner en la página de inicio de mi web?

Un titular que diga qué haces y para quién, un subtítulo con el detalle diferencial, tus tres servicios principales, un motivo para fiarse (reseñas, datos, años) y un único botón con un verbo claro.

¿Cómo se escribe la página «sobre mí»?

En primera persona y contestando cuatro cosas: cómo llegaste hasta aquí, por qué haces esto, cómo trabajas y algo humano. Con una foto tuya real. Es la segunda página más visitada de casi cualquier web pequeña.

¿Puedo escribir los textos de mi web con ChatGPT?

Sí, como borrador de partida, pero reescribiéndolo después. Elimina todo lo que no sea cierto —equipos que no tienes, años de experiencia que no llevas— y comprueba que suena a como tú hablas. Si no se lo dirías a un cliente en persona, bórralo.

¿Los textos los escribe el diseñador web?

Normalmente no: se entregan por el cliente, porque quien conoce el negocio es él. Muchos profesionales dan una plantilla por secciones para facilitarlo, y la redacción completa suele ser un servicio aparte.

¿Cuántos campos debe tener un formulario de contacto?

Los mínimos: nombre, correo y un campo libre para el mensaje. Cada campo adicional reduce el número de personas que lo completan. Añade el teléfono solo si de verdad vas a llamar.

Etiquetas: copywriting, emprendedores, primera web, textos web

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